Diego López
Hola, soy Diego L. Rodríguez y esta es mi historia.
Toda mi vida busqué el reconocimiento de mi padre, un hombre exigente y protector que me enseñó la cultura del esfuerzo. Siguiendo su ejemplo, estudié ingeniería. Soñaba con una gran carrera de directivo corporativo como la suya. Pero la vida me sorprendió: un psicólogo se cruzó en mi camino y empezamos a escribir un libro juntos. Sin saberlo, inicié un proceso terapéutico que me transformó y cambió por completo la relación con mi padre. Me di cuenta de que había estado 25 años tratando de acercarme a él de la forma equivocada. Aprendí que el sol con su calor quita más chaquetas que el viento con su fuerza.
A nivel profesional, realizo terapia individual desde un enfoque existencial práctico. Es decir, te ayudo a tomar conciencia de cómo interactúas con tu entorno y de qué acciones puedes realizar para modificar los aspectos disfuncionales que deseas cambiar. Para mí es importante que el proceso terapéutico tenga un impacto real en tu vida fuera de la consulta.
Pero antes de todo eso, superé un cáncer y trabajé como responsable de producción, procesos y mejora continua durante más de 8 años en diferentes empresas industriales del sector textil, químico, automoción y energías. Por eso, estoy especializado en tratar problemas vinculados al ámbito laboral y, por mi historia, también acompaño a familiares y pacientes oncológicos durante el tratamiento y su posterior integración social.
Respecto mi formación, soy ingeniero industrial y MBA por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), Terapeuta Gestalt por el Instituto de Terapia Gestalt de Valencia y, actualmente (2025), estudio 4º de Psicología en la Universidad Oberta de Cataluña (UOC). También me he formado como coach (certificación ACSTH) por la International Coaching Federation (ICF) y he publicado mi primera novela (Huellas, un libro sin las palabras “no” y “pero”) junto con David Alpuente, uno de mis grandes amigos y maestros.
Cuando menos lo esperaba, el cáncer se cruzó en mi vida. Pero gracias al apoyo de mi familia, la medicina y la psicología, ahora soy superviviente de una leucemia linfoblástica aguda (LLA). Por eso, silbo agradecido, llevo un calcetín de cada color y me considero un tipo feliz.
Ahora ya conoces mi historia, ¿cuál es la tuya?
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